Arde tu cuerpo en una metáfora
pensarte una y otra vez desnuda
la dualidad de tus pechos
en mis manos, uno a uno pequeños míos
aprender su peso con mi boca.
El sabor de tus pezones
navegando en mi boca.
Ave apresada entre mis labios,
y mojarlos cuando
en la calle de tu espalda
es tarde y llueve,
el olor de tu piel
humea en los rincones
y en las calles los peatones
se detienen para admirarte
y verte surgir con flores nuevas
y tu vientre desnudo y oscuro
donde entro con regularidad
y todo es subterráneo y luces blancas.
Encendido en tu nuca te digo
que es jueves de nuevo y que te amo,
con mi cuerpo perfectamente
sellado a ti, te hablo;
que cada noche estaré contigo
a esta hora sembrándote de nuevo
y mientras llueve, tú miras los espejos
me pasas los lentes y tu boca sabe a mi
tu boca aprende a a tallar
sílabas mudas, paisaje pardos
palomas nuevas, vuelos cortos
las manos calcan redondeces
calles inesperadas, vecinos de marzo
todo es hablar del tiempo
y sin su permiso, aprenderme tu nombre
y tus piernas abiertas,
mi mano llamando norte a tu cintura
sur a tus pies y algodón siempre
entre nubes blancas -vestigios de abril-
mis ojos te lamen el alma
y yo afinco mi pertenencia
al campo a las raices que se hunden
las aspas recuerdan el calor
de nuestros cuerpos humedos
pieles azules de tanta agua
Sabemos el color del deseo
y la cera que vierte la noche
para cantarnos que hoy es hoy
este el momento y estas tus manos
que me buscan y que yo repito
que estarán ahí en mi pecho
Y en tu cintura cada noche.
Gab Martínez
Xquenda
miércoles, 22 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Curvo
El mundo es curvo como la luz que persigue tus senos y vuela con desidia al nido parvo de tu ombligo.
Y se clausura la sed como un pozo ciego al que le falta agua pero no humedad ni sal.
Sólo idolatría.
Gab Martínez
Y se clausura la sed como un pozo ciego al que le falta agua pero no humedad ni sal.
Sólo idolatría.
Gab Martínez
miércoles, 1 de febrero de 2012
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Y granizaria mi lengua
caeria en tus paredes oscuras
alternativamente blancas y tibias
de tus piernas.
Rizomas y cristales
se moverian por dentro
amontonando el racimo
de hojas que deje en ti
y saliva.
Labios que calmaron el
otoño acumulado en tus piernas,
la sed que te comía por dentro
y que desvanecí a traves
de mis raices cuando te ame.
Gab Martínez
caeria en tus paredes oscuras
alternativamente blancas y tibias
de tus piernas.
Rizomas y cristales
se moverian por dentro
amontonando el racimo
de hojas que deje en ti
y saliva.
Labios que calmaron el
otoño acumulado en tus piernas,
la sed que te comía por dentro
y que desvanecí a traves
de mis raices cuando te ame.
Gab Martínez
martes, 24 de enero de 2012
Floresta
Por la floresta nocturna de tu sexo,
recorro estancias que se abren
entre un azul almibarado y bruno
incrusto mi lengua noctivaga.
La hago divagar
por tus pasajes oscuros
busco tu luna media,
tu sonrisa de labios nocturnos.
Me hundo hasta envolverme
con sabanas blancas,
en holandas de una nube;
en que repito mi ser;
a redoble.
Por tus infinitos espejos.
Gab Martínez
recorro estancias que se abren
entre un azul almibarado y bruno
incrusto mi lengua noctivaga.
La hago divagar
por tus pasajes oscuros
busco tu luna media,
tu sonrisa de labios nocturnos.
Me hundo hasta envolverme
con sabanas blancas,
en holandas de una nube;
en que repito mi ser;
a redoble.
Por tus infinitos espejos.
Gab Martínez
viernes, 23 de diciembre de 2011
El camino
El camino lateral
sembrado de pinos
y sobre la carretera huérfana
nos sentamos a la deriva.
La casa del ladrillo rojo
el horizonte, por aquella ventana el cielo.
Nos miran apenas las estrellas
y callamos.
Descalzamos los pensamientos
Y se que es un dios o la muerte
Lo que atestigua en el infinito fruto
de esta intemperie
Gab Martínez
sembrado de pinos
y sobre la carretera huérfana
nos sentamos a la deriva.
La casa del ladrillo rojo
el horizonte, por aquella ventana el cielo.
Nos miran apenas las estrellas
y callamos.
Descalzamos los pensamientos
Y se que es un dios o la muerte
Lo que atestigua en el infinito fruto
de esta intemperie
Gab Martínez
jueves, 1 de diciembre de 2011
ICARO
Haber interrumpido tu luz
tus horas ciegas
cuando la claridad te hacia sentir vencedor
quizás no menos indómito que Aquiles
(el héroe es tránsfuga del barro
busca el imperecedero bronce
la claridad de no equivocarse sabiendo
que toda carne es polvo
y que todo rencor ceniza)
pero te alzaste contra el espacio
contra las ordenes del demiurgo
pensando que las alas fugarían
por el inmortal mediodía
y no bastaron tus horas sabias
pediste el ensueño de saberte
caída y duelo interminable
y te miro cayendo ante mis ojos
sabiendo que no terminaras de caer
cuando cada mirada te sostiene
desde su propio interno abismo
y a ras de vuelo eterno
de pájaros continentales.
Gab Martínez
tus horas ciegas
cuando la claridad te hacia sentir vencedor
quizás no menos indómito que Aquiles
(el héroe es tránsfuga del barro
busca el imperecedero bronce
la claridad de no equivocarse sabiendo
que toda carne es polvo
y que todo rencor ceniza)
pero te alzaste contra el espacio
contra las ordenes del demiurgo
pensando que las alas fugarían
por el inmortal mediodía
y no bastaron tus horas sabias
pediste el ensueño de saberte
caída y duelo interminable
y te miro cayendo ante mis ojos
sabiendo que no terminaras de caer
cuando cada mirada te sostiene
desde su propio interno abismo
y a ras de vuelo eterno
de pájaros continentales.
Gab Martínez
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